viernes, 2 de mayo de 2014

Siempre hay motivos.

Las palabras del papel reflejan lo que llevamos por dentro. Ese momento en el que dejas de escribir historias llenas de tormentas y días grises,y comienzas con historias de sueños e ilusiones. El instante en el que encuentras musa, y motivo por el que luchar. Cuando te das cuenta de que los problemas no son tan graves, que siempre hay motivos para sonreír.

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